La maracuyá es una de las fruta tropicales más representativas tropical. Conocida como la fruta de la pasión, Parcha en Puerto Rico, Parchita en Venezuela y Chinola en
República Dominicana, los demás países: maracuyá o Passión Fruit. Son muchos los beneficios del maracuyá que pueden ser aprovechados por nuestro organismo.
Un 80% del maracuyá es agua y sus grasas, que son mínimas, se concentran en las pepitas. No destaca por sus proteínas, pero sí por los hidratos de carbono y, sobre todo,
por su importante porcentaje de fibra vegetal insoluble que contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo. No obstante, lo más notable de esta fruta tropical es
su alto contenido en vitaminas, minerales y fitoquímicos. Tiene casi tanta vitamina C como el limón y la naranja, tiene el triple de vitamina B3 que la mayoría de frutas y alto
porcentaje de betacaroteno, vitamina B2, potasio, calcio, hierro, magnesio, fósforo y oligoelementos.
Al ser una de las frutas con el azúcar que contiene es de tipo intrínseco al ir acompañado de fibra, por lo que no es perjudicial para la salud, sino que el maracuyá también es aliado
para evitar el sobrepeso al tener efecto saciante. Entre sus beneficios está el de ayudar con el estreñimiento y tener propiedades antiinflamatorias.
Es un alimento de primera, rico en minerales y vitaminas. Por ejemplo, posee vitamina C, potasio, fósforo y magnesio. De sabor exótico, el maracuyá “alimenta” y aporta pocas
calorías en cada bocado.
Alto contenido de antioxidantes: El maracuyá es rica en antioxidantes, que ayudan a combatir los radicales libres y prevenir el envejecimiento celular.
Mejora la digestión: El maracuyá es una excelente fuente de fibra, que ayuda a mejorar la digestión y prevenir problemas como el estreñimiento.
Reduce el estrés y la ansiedad: Consumir maracuyá puede ayudar a reducir los niveles de estrés y ansiedad, gracias a su contenido de magnesio y triptófano.